
En estos días, todos hemos sido testigos de la fiebre desatada por el gran eclipse solar de este 12 de agosto. Hoteles colapsados, lugares privilegiados vendidos a precio de oro y miles de personas buscando la mejor posición para presenciar el «gran espectáculo». Todo preparado para el súper mega show fenomenológico.
Quizás sea el momento de recordar ese viejo proverbio oriental: Cuando el sabio señala la Luna, el tonto mira el dedo.
Nos hemos convertido en una cultura adicta al envoltorio. La gente está dispuesta a pagar verdaderas fortunas por ver cómo la Luna tapa al Sol durante unos escasos minutos en el cielo, pero permanece completamente ciega al evento astronómico y biológico que ocurre dentro de su propia psique.
Desde la perspectiva del árbol de la vida y la lectura simbólica, un eclipse no es un show para tomar fotos con el móvil. Es un reset cuántico de la luz.
El Sol/Tiphereth (conciencia, voluntad, plan de actuación del Yo Superior) queda opacado por la Luna/Yesod (intuición, receptividad, sensibilidad, capacidad de conexión con el alma).
Cuando la Luna interrumpe la luz del Sol, la Matrix hace un «apagón de fábrica». Es un intervalo de suspensión del tiempo, una brecha en el programa.
La paradoja trágica de estos tiempos es que la gente busca afanosamente una posición geográfica privilegiada para mirar hacia arriba, en lugar de buscar una posición de conciencia privilegiadapara mirar hacia dentro.
En lugar de preguntarnos qué filtro astronómico usar, la pregunta real que la geometría del cielo nos está formulando es:
¿Qué necesitas eclipsar tú en tu vida para poder ser libre y para poder responder a los anhelos de tu alma?
¿Qué hábito, qué adicción al control, patrón familiar o qué personaje caduco requiere un apagón definitivo para que vuelva a emerger tu verdadera luz?
¿A qué sombra le sigues dando el poder de tapar tu brillo solar?
El verdadero eclipse no se produce a 384.000 kilómetros de la Tierra. Ocurre en el instante en que tienes el valor de apagar el ruido de la Matrix para dejar que la sombra revele lo que la luz encandiladora del ego no te dejaba ver.
Aprovechemos este 12 de agosto no para mirar el cielo como turistas de la existencia, sino para hacer espacio en la tierra. Que la oscuridad momentánea del cielo sea la excusa perfecta para apagar el personaje y encender el alma.
Soleika Llop
Un comentario
Gràcies Soleika!!!❤️